domingo, 15 de mayo de 2016

¡¡¡Hola a todos!!!

Para que podáis apreciar mejor la transformación del poema en la nube de palabras os voy a pegar los tres poemas que elegí. 

-Baile:

La Carmen está bailando 
por las calles de Sevilla. 
Tiene blancos los cabellos 
y brillantes las pupilas. 

¡Niñas, 
corred las cortinas! 

En su cabeza se enrosca 
una serpiente amarilla, 
y va soñando en el baile 
con galanes de otros días. 

¡Niñas, 
corred las cortinas! 

Las calles están desiertas 
y en los fondos se adivinan, 
corazones andaluces 
buscando viejas espinas. 

¡Niñas, 
corred las cortinas!


-Alba:

Mi corazón oprimido 
Siente junto a la alborada 
El dolor de sus amores 
Y el sueño de las distancias. 
La luz de la aurora lleva 
Semilleros de nostalgias 
Y la tristeza sin ojos 
De la médula del alma. 
La gran tumba de la noche 
Su negro velo levanta 
Para ocultar con el día 
La inmensa cumbre estrellada. 

¡Qué haré yo sobre estos campos 
Cogiendo nidos y ramas 
Rodeado de la aurora 
Y llena de noche el alma! 
¡Qué haré si tienes tus ojos 
Muertos a las luces claras 
Y no ha de sentir mi carne 
El calor de tus miradas! 
¿Por qué te perdí por siempre 
En aquella tarde clara? 
Hoy mi pecho está reseco 
Como una estrella apagada.


-Muerto de amor:

¿Qué es aquello que reluce 
por los altos corredores? 
Cierra la puerta, hijo mío, 
acaban de dar las once. 
En mis ojos, sin querer, 
relumbran cuatro faroles. 
Será que la gente aquélla 
estará fregando el cobre. 


Ajo de agónica plata 
la luna menguante, pone 
cabelleras amarillas 
a las amarillas torres. 
La noche llama temblando 
al cristal de los balcones, 
perseguida por los mil 
perros que no la conocen, 
y un olor de vino y ámbar 
viene de los corredores. 
 

Brisas de caña mojada 
y rumor de viejas voces, 
resonaban por el arco 
roto de la media noche. 
Bueyes y rosas dormían. 
Solo por los corredores 
las cuatro luces clamaban 
con el fulgor de San Jorge. 
Tristes mujeres del valle 
bajaban su sangre de hombre, 
tranquila de flor cortada 
y amarga de muslo joven. 
Viejas mujeres del río 
lloraban al pie del monte, 
un minuto intransitable 
de cabelleras y nombres. 
Fachadas de cal, ponían 
cuadrada y blanca la noche. 
Serafines y gitanos 
tocaban acordeones. 
Madre, cuando yo me muera, 
que se enteren los señores. 
Pon telegramas azules 
que vayan del Sur al Norte. 
Siete gritos, siete sangres, 
siete adormideras dobles, 
quebraron opacas lunas 
en los oscuros salones. 
Lleno de manos cortadas 
y coronitas de flores, 
el mar de los juramentos 
resonaba, no sé dónde. 
Y el cielo daba portazos 
al brusco rumor del bosque, 
mientras clamaban las luces 
en los altos corredores.


Espero que os sirva de ayuda y os gusten los poemas que he elegido. 

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